11/5/08

El espacio geográfico como sistema transectorial y transescalar



“Sobre las lomas, casitas blancas como palomas”

Edificio inteligente Viviendas domotizadas Persianas automáticas Hilo musical Video portero Puertas de haya vaporizadas Sanitarios Jacob Delafon ¿por qué privarse? Toalleros térmicos Cabina o bañera hidromasaje Alicatados de baños en gresite Encimera de mármol en baños Calefacción Preinstalación aire acondicionado Preinstalación de home cinema Creer en un sueño…es hacerlo realidad El edificio más lujoso del cinturón de Granada. En Alhendín, Edificio Montevive: Porque la vida puede ser maravillosa Sólo se vive una vez El placer de vivir en un entorno perfecto Vivir Granada es vivir en su cinturón metropolitano ¿a que sabes donde vas a vivir? Elija un deseo Viviendas exclusivas Casas de marca en Granada Los más avanzados sistemas de seguridad Acceso inmediato por autovía A-44 A 5 minutos del centro comercial Cerca del campo de golf La mayor urbanización privada



I
El espacio geográfico se puede concebir a diferentes escalas y sectores. La selección de los eslóganes anteriores nos muestra una visión microescalar, dirigida, a modos de mensajes publicitarios, a la captación de nuevos clientes. El consumo una vez más.
Nada de lo que dice nos es extraño. Nos habla de: accesibilidad-cercanía, seguridad-lujo, entorno-sueño.
Elija un deseo. El mercado nos lo proporciona.
Es una construcción ideológico-simbiótica del territorio donde el mercado inmobiliario y los deseos inducidos lo conforman, los/as políticos/as lo llevan a la práctica. Este lugar imaginado, este paraíso personal, es el lugar donde nuestros sueños por fin se harán realidad: creer en un sueño…es hacerlo realidad independientemente de los costos derivados de tal empresa. En su planteamiento no existe relación causal a escalas y sectores mayores: el impacto ambiental que está generando las pautas de producción y consumo de esta sociedad. ¿por qué privarse?.

La velocidad (y el descaro) con que se desarrolla este proceso transforma el entendimiento de la propia morfología del lugar, construye un paisaje que a la vez, se desvanecerá ante nuestros ojos en próximas actuaciones.
El territorio fragmentado, está conformado por espacios difusos, dispersos, ahistóricos. Crea bolsas residuales de ‘no lugares’ en su avance, a la espera de su próxima y ‘necesaria’ desclasificación o recalificación.
El placer de vivir en un entorno perfecto.
El resultado de este proceso no construye ciudad. Crea espacios dormitorios nucleados por poblamientos y articulados por nodos de centros comerciales que tan solo proporciona encuentros de consumidores, no de ciudadanos en su plenitud ética o política.
A 5 minutos del centro comercial.
El espacio público y las zonas verdes públicas quedan confundido con este modelo de consumo territorial que tiñe de verde sus propuestas expansionistas y de progreso y bienestar su necesidad de consumo de recursos naturales y territorio.
La mayor urbanización privada. Los campos de golf, ¿computaran como zonas verdes en el área metropolitana de Granada o como espacios de ocio en Inglaterra?. Cerca del campo de golf.
Cada tramo de nueva carretera, cada nueva rotonda, cada capa de asfalto y nuevo camión de hormigón que se utiliza, es un nuevo avance en esta imparable carrera.
Acceso inmediato por autovía A-44
Existe una carencia de implicación con el medio en esta forma de habitar. Se hace urgente transformar esta dialéctica y su visión micro y meso escalar-sectorial.

II
Dice M. Castell que las sociedades actuales se caracterizan por las
formas espaciales que construye. Estas formas espaciales, de tamaño micro y meso escalar, modifican su entorno más inmediato. Por ejemplo, la construcción de una carretera, una presa, o una urbanización en un paraje libre de actuaciones previas, tendrá efectos derivados y acumulativos a escalas mayores en el futuro. Por ejemplo, el cambio edafológico producido mediante los movimientos de tierra, posterior apelmazamiento y cobertura impermeable, destruye en un plazo brevísimo lo que ha necesitado lustros e incluso siglos en formase.
Se considera que el suelo, hasta el primer metro de profundidad, es donde se producen gran parte de los ciclos naturales de intercambio de materia y energía que facilitan la vida animal y vegetal: el filtrado de sustancias minerales y nutrientes orgánicos que utilizan las plantas y la fauna edáfica, del agua de lluvia hacia los acuíferos subterráneos a través de sus poros...etc.
El suelo es un organismo vivo y no solo un sustrato para el anclaje de las formas espaciales. Su destrucción provoca una reacción en cadena con repercusiones a escalas mayores: desertización, deforestación, perdida de la biodiversidad...

III
El valor del suelo es entendido en la economía de mercado como la capacidad de un inmovilizado –el suelo- de generar una plusvalía. Las relaciones económicas basadas en las fuerzas de trabajo se amplía en estos tiempos a todo el inmovilizado posible y convierte el territorio en mercancía inmobiliaria que necesita transformarse para su puesta en el mercado. Resulta paradójico comprobar que, cuantas más viviendas se construye, más imposibilitados se sienten los ciudadanos para acceder a ellas. A mayor consumo territorial, mayor es el número de jovenes , trabajadores precarios, obreros (de las mismas promociones que construyen), al acceso a una vivienda digna. El uso del espacio geográfico escapa hoy en día al control de las mismas administraciones autonómicas y estatal, y tienen un uso bien definido dependiendo de su situación geográfica, sus condicionantes climáticos y su potencial productivo.
Y es que fuera de la macroeconomía estamos envueltos en un caos económico donde la precariedad, los despidos y las privatizaciones son “moneda de curso legal”. Los ciudadanos europeos tampoco escapamos del neoliberalismo y de sus recetas económicas aplicadas a nivel global. El flujo financiero no encuentra obstáculos en, los cada vez más débiles, estados-naciones.
El territorio tal y como se encuentra en la actualidad, es el reflejo de la realidad que vivimos. Los poderes públicos junto con la iniciativa privada o, los poderes privados junto con la iniciativa pública, nos hacen creer que no existe otra forma de relación con el territorio que habitamos fuera de la monetarización. Bajo el paragua de progreso, hoy en día acuñado con el oximoro de ‘desarrollo sostenible’, se vislumbra la imposibilidad y las contradiciones de la sociedad post-histórica que el neoliberalismo ha construido.

IV
“El peligro, de existir, provenía de la proximidad a una pasión humana desatada”. El peligro que indicaba Marlow, en la novela de J. Conrad: el Corazón de las Tinieblas, hacía referencia a la proximidad a la estación de almacenaje de marfil que la compañía belga tenía en su colonia del Congo. El capitán Marlow nos advierte de la concepción del espacio como producto, de los recursos como pasión, del peligro a su cercanía.
La ambición de los países colonizadores de otro tiempo por hacerse con los recursos naturales de otros países, no ha variado mucho en esta sociedad globalizada. Lo que ha variado es la forma de hacerlo y el alcance que las actuaciones micro y meso escalar tienen a escala social y medio ambiental. Para James Petra, la globalización es el sustituto del imperialismo, describe el fenómeno de expansión de capitales y de empresas norteamericanas, europea y japonesas en la conquista de espacios económicos, esto implica políticas de ajuste estructural recomendado por los organismos de crédito internacional y centradas en remodelar la economía global.
Resulta inevitable hoy en día recurrir a un análisis macroescalar del espacio geográfico en que vivimos. Este se ve reducido por la velocidad de los desplazamientos y la inmediatez de las comunicaciones en un contexto de reducción progresiva del papel de los estados con la formación de los estados-red.
Fernández Buey señala que el papel del Estado en nuestras sociedades se ha reforzado en todos los ámbitos importantes de nuestra vida menos en dos: el control de los mercados y el de las relaciones laborales, no deja de orientar la dirección de las privatizaciones subvencionando con dinero público las organizaciones ideológicamente más próximas.

V
“…es un espacio de debate democrático de ideas, profundización de la reflexión, formulación de propuestas, cambio de experiencias y articulación de movimientos sociales, red, ongs y otras organizaciones de la sociedad civil que se oponen al neoliberalismo y al dominio del mundo por el capital y por cualquier forma de imperialismo.(…) se propone facilitar la articulación, de forma descentralizada y en red, de entidades y movimientos engajados en acciones concretas, del nivel local al internacional, por la construcción de otro mundo, pero no pretende ser una instancia representativa de la sociedad civil mundial (…) no es una entidad ni una organización (…) es un proceso que estimula a las entidades y movimientos participantes a que coloquen sus acciones locales y nacionales junto a las instancias internacionales, como cuestiones de ciudadanía planetaria, introduciendo en la agenda global las prácticas transformadoras que estén vivenciando para la construcción de un nuevo mundo más solidario”.


Aún sin ser un movimiento homogéneo, el movimiento antiglobalización (o alterglobalización) y el Foro Social Mundial utilizan un análisis del espacio geográfico a escala bien distinta: macroescalar y macrosectorial. El espacio geográfico como palanca para crear otro tiempo.
Este movimiento social internacional, junta en una verdadera ecología sociopolítica de la pobreza la reivindicación social, la lucha por la ampliación de los derechos humanos y la preocupación medioambientalista.
Con el avance y alcance de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, los grupos mediáticos han ido disminuyendo en número y aumentando en concentración y volumen de negocio. Hoy en día se puede decir que estos gigantes son el resultado del juegos de intereses de las empresas que lo dominan y de los políticos que lo representan en cada momento.
Ignacio Ramonet señala:
”…antes, la prensa era una esperanza, pues contaba los acontecimientos y suministraba los parámetros pertinentes para comprenderlos (¿Qué? ¿Quién? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Causas? ¿Contexto?...) Pero la televisión ha impuesto su discurso a la prensa: asistir en directo a los acontecimientos bajo el lema ver es comprender”.

El control de los medios de comunicación e información, y el contenido de sus programaciones, han creado una verdadera industria de las conciencias, como señala N. Chomsky:
“En una democracia existe el peligro de que el “rebaño desconcertado” tome iniciativa y abandone su papel de mero espectador. En tal caso, las consecuencias serían desastrosas. Para evitarlo es necesario poner en marcha estrategias de propaganda (…) que entorpezcan las posibilidades de autoorganización popular que les llevaría a tomar conciencias. Hay que inculcarles miedo a agentes internos y externos, de tal forma que se aíslen y consideren a esos agentes como los verdaderos problemas. Hay que mantenerles entretenidos con programas y asuntos banales.(…) Si se tiene el control absoluto de los medios de comunicación y el sistema educativo y los intelectuales son conformistas, suele surtir efecto cualquier política, y todo ello se consigue sin violar la libertad”.

¿Cómo traducir los parámetros a largo plazo en parámetros a corto plazo? ¿Como concebir un uso del suelo fuera de la monetarización? ¿Como construir un espacio geografico participativo?
La ecología social se materializa en procesos participativos en la conformación de su entorno. No habrá revolución ecológica si no va acompañada de una transformación social y subjetiva. Hay una diferencia de escala entre los parámetros ecológicos, que son a largo plazo y los parámetros que se manejan que son a corto plazo y cambiantes. Se hacen cada vez más necesario y urgente la creación de ciudades restauradora de la subjetividad. Precisamente porque…
Sólo se vive una vez.

Texto e imágenes de Jorge


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